Germinados en primavera

La influencia de la primavera se deja sentir en el hemisfério norte, afectando al clima y al comportamiento de toda forma de vida.

Los cambios en la duración e intensidad luminosa y el aumento de la temperatura durante la primavera, hacen que las semillas germinen mejor.

Las semillas germinan a temperatura ambiente, haciéndolo más rápido cuanto más calor haga. Por ejemplo, la soja crece 5 cm a 15/20 °C en 6-7 días, mientras que a 25 °C le bastan 4 días.

Las semillas no necesitan una iluminación especial, se debe evitar exponerse a la luz directa del sol. Los brotes serán más o menos verdes (contenido en clorofila) según la cantidad de luz que reciban, cambiando su sabor.

Las semillas necesitan oxígeno y anhidrido carbónico para desarrollarse, por lo que no deben usarse recipientes sellados para la germinación. Tu bolsa “Germinados Verdes” permite el intercambio de aire al tiempo que protege los brotes de polvo, etcétera y facilita el enjuagado.

Tras el lavado y remojado, hay que asegurar que las semillas quedan húmedas para que se desarrollen. En primavera, al no hacer excesivo calor suele bastar con rociarlas de agua unas cuatro veces al día. Es recomendable usar agua a temperatura ambiente (17-20 °C) y en primavera es fácil conseguir esta temperatura.

Para la mayoría de los hombres y mujeres esta época del año evoca felicidad y optimismo: Los días son más cálidos y luminosos, por esto hay más tiempo para disfrutar de entretenidas actividades al aire libre. Sin embargo, existen personas que ven afectado su estado de ánimo durante este periodo, siendo invadidos por la tristeza.

Este sentimiento de tristeza y melancolía recibe el nombre de Trastorno Afectivo Estacional, aludiendo a los cambios de temporada que hay durante el año. Con la llegada de una nueva estación, se genera una alteración importante en el estado de ánimo de las personas que se encuentra más vulnerable emocionalmente. Durante este periodo se ven afectados los ciclos circadianos que regulan los procesos hormonales, la fase sueño-vigilia y el ánimo en los seres humanos y animales.

Para minimizar o incluso anular estos trastornos primaverales no hay nada mejor que cuidar de sí mismo con una alimentación equilibrada. Comiendo germinados mejoras tu salud y tu equilibrio emocional. Son un buen alimento para tu sistema nervioso y tu cerebro, y contienen gran cantidad ( hablamos de cantidades multiplicadas con respecto a las semillas secas) de proteínas, vitaminas, minerales y aminoácidos dándote un aporte de energía increíble.

Comiendo germinados, durmiendo lo suficiente y haciendo ejercicio, como por ejemplo caminar más, puedes disfrutar de los cambios de la primavera alegremente.

 

 

 

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